No
hace mucho comencé a leer un libro de los de palabras espesas pero que dicen
poco, poquísimo. De los que cada capítulo se puede resumir en una única y
sencilla idea principal, inversamente proporcional a la verborrea utilizada y a
las energías empleadas para separar el polvo de la paja. De lenguaje críptico,
en apariencia interesante, y salpicado de términos en diferentes idiomas que
bien pudieran tener una traducción al nuestro pero que así queda más
interesante.
Puedo
soportar todo eso e incluso seguir leyéndolo, no vaya a ser que me esté
perdiendo algo interesante.